Quienes pasan gran parte del día en Internet construyendo una vida virtual sacrificando la real, experimentan angustia al desconectarse o comienzan a padecer problemas físicos en manos y muñecas, deben atenderse y tratar su ciberdependencia y ya pueden hacerlo acudiendo a especialistas en México.
En el marco de la celebración del Día de Internet en México el sicoanalista Alejandro Nagy habló sobre lo que es denominado el síndrome de uso patológico de Internet en la Sociedad de Sicoanálisis de México, donde los también llamados adictos a Internet pueden acudir a recibir ayuda para combatir los efectos de este que ya es considerado una clase de desorden sicológico.
En el mundo se ha encendido un acalorado debate sobre si consiste en algo que deba ser tratado médicamente. En ese sentido, son siquiatras quienes han abanderado la causa de quienes se les ha llamado adictos a Internet, mote que por cierto reprueban y aún se discute si se puede hablar de una enfermedad o no.
En su presentación, Nagy colocó una imagen de una jeringa y explicó que el individuo no es adicto a ella, sino a su contenido, por lo que el adicto no lo es al medio, sino a sus contenidos y concluyó que, por lo tanto, el adicto a Internet no existe como tal.
“Internet no genera adicciones, sino las actividades que realizamos ahí como chatear, usar juegos en línea o las comunidades Web, por ejemplo”, dijo el sicoanalista.
Sin embargo, en países como Estados Unidos ya existen centros especializados en tratar la adición a Internet, como el Centro para las Adicciones a la Red el cual trata a los adictos y a sus familiares e incluso ayuda a las parejas a superar situaciones de ciberinfidelidad. En España, por ejemplo, en ciudades importantes han incluido en algunos programas de combate a las adicciones planes específicos para atacar la imposibilidad de desconectarse de Internet.
Los padecimientos físicos que experimentan las personas que utilizan mucho las computadoras personales, son algunos de los problemas colaterales que los adictos tendrán que superar, aseguró Nagy.